
Matrimonio Homosexual:
¿Chile está preparado?
Hoy en día, en nuestro país se viven tiempos de fiesta, pero pocos recuerdan la verdadera razón de esta celebración, no fue tan solo la independencia del país sino más bien, una lucha por la igualdad de las personas. La revolución liberal más grande de la que se tiene precedente en la que toda América y en especial “Latinoamérica” se vieron envueltas en revoluciones para establecer un nuevo orden, en donde los idéales de “igualdad, libertad y fraternidad” se vieran realmente aplicados en la sociedad. El tiempo pasa… y en vano, a pesar de muchos intentos por aplicar estos principios, 200 años no son nada cuando de igualdad se habla, aunque ya no exista de manera significativa ni la esclavitud, ni la segregación racial, ni la lucha feminista, aún existe un gran número de personas que son oprimidas tanto socialmente como jurídicamente, me refiero a los homosexuales, los cuales en algún momento quedaron marginados de la sociedad, y perdieron sus derechos solo por aceptar su naturaleza. En la misma tierra que un día lucho para poder evitar cualquier diferencia social.
La homosexualidad en Chile al igual que en el resto de Latinoamérica, se ve oprimida por la opinión pública dejando de manera evidente el poderío que alguna vez tuvo y que aún mantiene la iglesia católica en nuestras tierras. Conflictos que solo deberían tener una solución (igualdad de derechos), pero que por alguna razón se evitan; ¿A qué se podría deber esta conducta de ocultar la homosexualidad?
En Chile no se permite ni la unión civil (menos el matrimonio), ni el derecho de adoptar. Sin olvidar la fuerte discriminación y estereotipos negativos a los que ven enfrentados constantemente.
Sin embargo, junto con esta propuesta, llegan también muchas preguntas y opiniones que se han hecho escuchar en estos últimos días, siendo una de las cuestiones mas frecuentes si Chile esta realmente preparado para el matrimonio homosexual, si la sociedad lo acogería o rechazaría. A lo largo de este ensayo iremos haciendo las preguntas pertinentes que nos ayudaran a concluir si esta nueva forma de matrimonio es aplicable o no en nuestro país.
La RAE define la homosexualidad como 1. f. “Inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo”. Lo cual lleva estas relaciones necesariamente al deseo sexual, siendo la excusa perfecta para evitar el matrimonio homosexual, ya que en Chile el matrimonio (La RAE define Matrimonio como “Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”.) es meramente reproductivo, dejando de lado una realidad totalmente distinta, hoy en día una gran cantidad de hijos no son de padres casados, además de la enorme población Chilena que solo convive perdiendo una gran cantidad de derechos, lo cual hace evidentemente necesaria la unión civil en el país, pero como esto podría beneficiar a los homosexuales y por ende enojar a la iglesia católica, pareciera que nadie quiere legislar.
La discriminación a los homosexuales es algo que se desarrolla en nuestra sociedad y no nos percatamos, por ejemplo, se dice que “al adoptar una pareja homosexual a un niño este se volverá homosexual”, además de lo erróneo de la frase, es idéntico a decir “evitar que una pareja de negros tengo un hijo porque éste saldrá negro”, es totalmente ridículo, ante la segunda frase la población occidentalizada de Chile actuaría de manera negativa y crearía graves conflictos éticos, pero al mencionar la primera nadie se levanta, y la población la alentaría éticamente. ¿Cómo es posible que tras años de lucha, no hayamos logrado aprender del pasado, que la reacción de la sociedad contra los homosexuales, sea idéntica a la de años atrás con el negro esclavo, la mujer sin opinión, el indígena sin alma o el mestizo impuro?
La discriminación a la homosexualidad es grave, estamos en un punto en que la homosexualidad se ha conceptualizado como algo malvado, erróneo y perverso, (así dijo el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien además calificó a la homosexualidad como un defecto asimilable a la falta de un pie o alguna extremidad) en un punto en que un ladrón, un asesino, un violador o un estafador tienen la oportunidad de tener una familia, pero al homosexual se le ha negado. Como resultado vivimos en una sociedad en que las personas buscan alejarse de estas tendencias por el temor a ser asimilados como homosexuales, una sociedad donde la gente no homosexual teme apoyar libremente a las personas con tendencias homosexuales ¿Acaso, esta será la razón por la que nadie se atreve a legislar? ¿Es tanto el miedo a ser homosexual? Comúnmente pareciera que la lucha homosexual es una lucha entre las personas “normales” y los homosexuales, ¿pero quién pone los parámetros de normalidad? puedo asegurar que es distinto, es más bien una lucha por la igualdad (la misma que empezó hace 200 años), entre los que creemos en ella, contra quienes la evaden.
Las parejas homosexuales deberían poder casarse ya que es un derecho de las personas el ser protegido por la ley, mientras que sean actos lícitos y que no perturben a la sociedad. Hay que ponerse en el caso de las parejas gay que conviven, ya que si uno de ellos muere, la ley no protege al otro, por ejemplo. Los homosexuales deben ser protegidos porque todos somos iguales ante la ley, no se puede discriminar a nadie, y menos por su condición sexual, ya que esto es una opción personal que no debería incomodar o perturbar a nadie.
Si se llegara a aprobar el matrimonio homosexual la aceptación por parte de la sociedad nos conduciría a un cambio de mentalidad, que como toda modificación de este tipo antes ocurrido en la historia, nos abriría la posibilidad de evolucionar, mediante un criterio más amplio. El hecho de ir rompiendo estos esquemas conservadores es como dar una bienvenida a un posible desarrollo.
La mayoría de la sociedad argumenta que no puede existir matrimonio entre parejas homosexuales, ya que esta perturbaría el significado mismo del matrimonio. Por esto se propone la legalización de la unión civil entre parejas homosexuales que regularice y proteja a estas parejas, dándole lo mismos derechos y obligaciones que tienen los matrimonios de parejas heterosexuales.
Si nos preguntamos ¿Cuál es la importancia de darle nombre a ésta relación y/o unión?, ¿cuál es el objetivo de ésta lucha hacia la mayoría de la sociedad Chilena? tiene mucha importancia, porque si descomponemos la palabra matrimonio y la llevamos a su origen, encontramos la palabra “Mater” que significa madre, entonces está implícito el acto de procrear, lo que estas parejas no pueden hacer. Por lo que si se acepta el MATRIMONIO HOMOSEXUAL, se estaría desnaturalizando la palabra, no tendrá ya el mismo significado, por lo que se podría llamar entonces “unión civil” que cumpla con los mismos derechos que un “matrimonio”; mencionó Macarena Barros.
Puedo agregar que se ha sostenido el motivo por el cual una pareja homosexual no puede casarse, ya que el fin del matrimonio es la procreación, y ellos no pueden procrear. Bajo esta misma lógica, se podría decir entonces que las parejas infértiles tampoco deberían poder casarse; los que nos tendría que llevar a lo absurdo de solicitar una prueba de fertilidad a los esponsales.
Ahora bien si las personas homosexuales salieran a la luz, un porcentaje de la sociedad reaccionaría favorablemente, pues éste cambio nos conduciría a que las personas se tengan más confianza entre sí, por la parte de los homosexuales, no se sentirán amenazados ni rechazados; y los demás, tendrán la confianza de estar tratando con alguien que no esconde quien es realmente. Para cada relación humana, incluso la más cotidiana, es necesaria la confianza y ésta se establece cuando sabes con quien estás tratando realmente. Además, no es cuestionable que un mundo mejor sería uno con más confianza y más tolerante. Porque sí, la medida de implementación del matrimonio homosexual ayudaría a todos a ser más tolerantes a los hechos no usuales al irnos familiarizando con ellos. Las familias también deberían acoger bien esta medida, pues todo padre o madre, quiere que su hijo crezca en un buen ambiente, de honestidad y donde no haya discriminaciones, donde todos sean aceptados y reconocidos por como son. En resumen, la sociedad tendría que aceptarla bien. Pero obviamente habría un gran porcentaje de la sociedad no tendría una buena reacción, se producirá una desunión (lo que pasa actualmente, discriminan a los homosexuales como si fueran bichos raros) ya que vivimos en un país homofóbico.
Al reconocer el matrimonio homosexual como un acto legal, inherentemente se estará aceptando la expresión de su preferencia sexual y ésta comenzaría a ser vista tan normal, dando pie para aquellas personas que se escondían o disimulaban su homosexualidad se vuelvan un tanto más extrovertidos y se les encuentre en sitios muy concurrentes gozando de los beneficios que esta reforma al código civil les ha concedido, es decir luchan por su aceptación.
Esta tierra Chilena, latinoamericana, que se ha visto oprimida por años, a la cual se le han negado sus sueños tantas veces, que hoy incluso ha olvidado sus raíces. “lograr que todas la personas sean iguales, ante la ley y por sobre todo ante la sociedad”.
¿Chile está preparado para éste cambio tan radical?
Existen muchos otros temas prioritarios en nuestro país como lo son: la desigualdad social, los altos índices de cesantía, la pésima educación, la mala calidad de la salud, el abuso policial, la corrupción política, el abuso sexual con menores en Investigaciones, las torturas y atropellos en territorio mapuche, etc. Que discutir el matrimonio no es de gran importancia, Además Chile es un país con una mentalidad cerrada, debido a la religión o por lo que siempre nos inculcaron. La comunidad chilena no creerá que el matrimonio entre 2 hombres o 2 mujeres sea algo digno sino mas bien cree que es algo absurdo contra la humanidad, además as personas, generalmente, le temen a lo desconocido porque les causa inseguridad y desconfianza.
Pero si bien es cierto se puede ir preparando a la sociedad chilena mediante leyes que vayan apoyando a estas parejas de forma paulatina, para que de a poco se vayan familiarizando con ellos, se detenga la discriminación y logren ser reconocidos y respetados.
Una sociedad es aquella que no humilla a sus miembros. (El País, 30 de Junio de 2005)







