jueves, 8 de octubre de 2009

La vida en el abismo

El sexo azul de un hada,
alimenta de pasión mi nostalgia,
en un valle de feroces y tristes lágrimas,
agota la música de mis alegrías.

Verdes llanos de abundancia,
son sueños recurrentes y lejanos,
labios tibios que a mansalva,
matan de necesidad mis manos.

Alcanzo a ver de lejos los labios,
que otrora durmieron entre mis brazos,
arreglándose su vida a palos,
sufriendo cual yo sufro en mis días malos.

Pudiese que melancolía me arrope,
pudiese que mi agonía no pase,
si es tu boca la que me matase,
arrojame en tus besos para ahogarme.

Si de amor se muere el alma,
de calor de infierno mi corazón hierve,
de amoríos lejanos mi cuerpo se harta,
y añoro aquellos brazos de quien no vuelve.

Este amor que se vuelve tirano,
mal correspondido y lejano,
inunda mis ojos de lagrimas,
rodeado de versos y palabras perversas.

Ea pues hada de mi cama,
abre tus piernas y déjame ver mas allá de tu alma,
arropame en tus brazos que mi alma clama,
destruye los prejuicios de propios y de gente extraña.



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